Regálate 30 pasos hacia una vida más abundante

Te autosaboteas cuando todo empieza a ir bien

tu-autosaboteador-te-frena-cuando-vas-bien-linda-monroy

Te autosaboteas cuando todo empieza a ir bien? es más común de lo que imaginas, y a veces ni siquiera se siente como sabotaje. Se siente como “no tengo ganas”, “mejor lo hago mañana”, “necesito pensarlo más”, “todavía no está perfecto”.

Pero si lo miras con honestidad, aquí hay un patrón invisible: «Mi mente no está acostumbrada a ganar». Justo cuando algo comienza a fluir… me detengo.

¿Te ha pasado? Yo creo que sí y más de una vez. Porque de lo contrario habrías dejado de leer. A mi me ha pasado y por eso, aquí en este artículo, te voy a compartir mis aprendizajes, experiencias y sobre todo tips para que cuando te pase, tengas recursos para superarlo.

Imagina esta situación. Estás concentrada en tus publicaciones, tu trabajo y todo va excelente y de repente… Dejas de publicar, postergas una decisión importante, te distraes con cualquier excusa que suena razonable, te convences de que “Tienes que parar”. Y sin darte cuenta, vuelves al mismo lugar del inicio.

Pues yo acabo de salir de ese periodo. Estuve meses sin subir un articulo de blog y después de experimentar esta situación, te escribo este blog con el objetivo de ayudarte a que lo puedas identificar y asi sales de esta situación lo antes posible.

En este artículo vamos a hablar de ese autosabotaje silencioso, no para culparte… sino para entender de dónde viene, qué quiere proteger, y cómo puedes empezar a cambiarlo con amor. Porque cuando entiendes el origen, dejas de pelear contigo. Y cuando dejas de pelear contigo, empieza la verdadera transformación.

¿Qué es la mente subconsciente?

la importancia de reprogramar la mente subconsciente, autosabotaje

La mente subconsciente no es un enemigo. Es una parte de ti que aprendió, desde muy pequeña, cómo sobrevivir emocionalmente. Es como una biblioteca interna que guarda recuerdos, aprendizajes, normas, ideas sobre quién debes ser para pertenecer, y estrategias para evitar dolor.

Ahí se almacena lo que te dijeron, lo que viste, lo que viviste, y lo que interpretaste cuando eras niña. Y aunque hoy seas adulta, esa parte sigue activa, tomando decisiones sin que te des cuenta.

El subconsciente no funciona con lógica actual. Funciona con asociación, repetición y protección. Si en algún momento de tu vida tu mente aprendió que “destacar trae conflicto”, “tener más despierta envidia”, “ser vista es peligroso” o “ser feliz no dura”, entonces cuando tu vida comienza a ir bien, esa parte se activa como un sistema de alarma.

No porque quiera arruinarte la vida. Sino porque, desde su perspectiva, está intentando evitarte un dolor que ya conoció antes.

Te sientes protegida, pero te está frenando

Por eso el autosabotaje suele aparecer con frases internas que parecen inofensivas, incluso maduras:

  • “Mejor espero a estar más preparada.”
  • “Todavía no está perfecto.”
  • “Ahora hay cosas más urgentes.”
  • “No quiero equivocarme.”
  • “¿Y si luego no lo puedo sostener?”

El problema no es que pienses eso. El problema es que muchas veces esas frases no nacen de tu intuición… nacen del miedo. Y el miedo, cuando no lo miras, dirige tu vida en silencio.

El subconsciente elige lo familiar, no lo mejor

Tu mente subconsciente prefiere lo conocido antes que lo expansivo. Lo familiar puede ser incómodo, incluso doloroso, pero si lo conoces, tu sistema se siente “en control”. En cambio, cuando estás a punto de dar un salto, de crecer, de recibir más, de exponerte, de sostener una nueva versión de ti… eso es territorio desconocido. Y el subconsciente, por defecto, interpreta lo desconocido como amenaza.

Por eso, a veces, cuando estás a punto de lograr algo que deseas, aparece una resistencia rara. Y tú crees que es falta de disciplina. Pero muchas veces es una protección antigua.

¿Cómo se forman las creencias limitantes?

Las creencias no aparecen solas. Se construyen con experiencias, con frases repetidas, con miradas, con silencios, con lo que se celebraba en casa y con lo que se castigaba.

Una creencia limitante no siempre se forma por un gran trauma. Muchas veces se forma por pequeñas escenas repetidas:

  • Ver a tu madre preocuparse por dinero todo el tiempo.
  • Escuchar que “la gente con dinero es egoísta”.
  • Sentir que si tú brillabas, alguien se molestaba.
  • Aprender que pedir o recibir era “molestar”.
  • Asociar amor con sacrificio y esfuerzo extremo.

Y entonces se crean lealtades invisibles. Creencias que no elegiste conscientemente, pero que se volvieron una “norma interna”. Por ejemplo:

  • “No puedo tener más que mis padres.”
  • “No debo destacar.”
  • “Si soy exitosa, me quedo sola.”
  • “Si gano más, voy a pagar un precio.”
  • “Si me va bien, algo malo pasará después.”

Estas creencias se quedan ahí, filtrando tu realidad como unas gafas que no sabías que llevabas puestas. Y el detalle es este: tú no te das cuenta de que estás mirando el mundo a través de ellas. Crees que estás siendo “realista”. Pero en realidad estás siendo fiel a un programa antiguo.

Suscríbete a mi canal

Creencias sobre el éxito, el dinero y el merecimiento

En muchas mujeres, el autosabotaje no aparece cuando están mal. Aparece cuando están bien. Y eso tiene una raíz muy específica: el merecimiento.

Porque recibir más (más dinero, más visibilidad, más amor, más oportunidades) no es solo algo externo. Es un movimiento interno. Es permitirte. Y para permitirte, tienes que sentirte segura.

Si tu sistema nervioso asocia “tener más” con peligro, entonces el cuerpo busca volver al punto donde se siente “seguro”, aunque sea un punto de carencia.

¿Qué impacto tienen en tu día a día?

El impacto del autosabotaje es muy concreto, aunque por fuera parezca sutil.

Te frenas cuando estás por lanzar algo que te ilusiona. Estás lista, lo tienes, lo sientes… y de repente te desapareces. O te ocupas en mil detalles para no hacer lo esencial.

Te da culpa cobrar lo que vale tu trabajo. Y lo postergas. Y lo justificas. Y lo disfrazas de “humildad”. Pero en el fondo, hay miedo: miedo a que te juzguen, a que te rechacen, a que te digan que no.

Procrastinas, pero no por flojera. Procrastinas por protección. Por miedo al juicio. Por miedo a equivocarte. Por miedo a sostener el nivel. Por miedo a ser vista.

Y lo más duro: te castigas por no avanzar, sin darte cuenta de que tu mente solo está repitiendo una estrategia antigua.

Señales comunes de autosabotaje cuando todo empieza a ir bien

  • Empiezas con fuerza un proyecto y lo abandonas justo cuando empieza a despegar.
  • Te vuelves hiperperfeccionista y nunca “está listo”.
  • Dices que quieres visibilidad, pero te escondes cuando te toca mostrarte.
  • Te llegan oportunidades y respondes tarde, o con excusas, o con duda constante.
  • Cuando recibes más dinero, aparece ansiedad, gasto impulsivo o culpa.
  • Cuando sientes paz, te inquietas y buscas algo “por arreglar”.

Esto no significa que seas incoherente. Significa que hay una parte de ti que todavía no se siente segura en expansión.

Las consecuencias de aceptar tu autosaboteador

El autosabotaje no solo te retrasa. También te desgasta. Porque estar en lucha contigo misma consume una energía enorme. NI te imaginas las veces que estaba acostada en la cama mirando televisión y sintiendome culpable de no ponerme ha hacer cosas (grabar, escribir, ayudar) Y lo peor de todo es que la frustración es uno de los estados de la consciencia que más predomina. Porque luego llega un momento en que quieres hacer muchas cosas… Pero te frustra no saber por donde empezar.

A veces el cansancio que sientes no es por hacer demasiado. Es por sostener una guerra interna: una parte que quiere crecer y otra parte que quiere protegerse.

Y en esa tensión, es fácil que aparezca la voz dura:
“¿Qué me pasa?”
“¿Por qué no puedo?”
“Todo el mundo avanza menos yo.”

Esa voz no ayuda. Solo refuerza el programa de “no soy suficiente”. Y ese programa, si no lo miras, se vuelve profecía.

¿Cómo empezar a reprogramarlas?

Reprogramar no es borrar tu pasado. Es darle un nuevo significado. Es enseñarle a tu mente y a tu cuerpo que ahora estás a salvo para avanzar. Y esto no se hace desde la exigencia o la obligación. Se hace desde la presencia, la compasión y la repetición consciente.

1- Escucha tu autosaboteador con compasión

En lugar de discutir con esa vocecita que te contradice, escúchala. No como una enemiga, sino como una parte de ti que está intentando cuidarte a su manera.

Prueba a hacerte estas preguntas cuando la escuches:

“¿Qué estás intentando proteger?”
“¿Qué crees que podría pasar si me va bien?”
“¿Qué es lo que te asusta de esto?”

A veces la respuesta es clara. A veces es una sensación. A veces te llega un recuerdo. Lo importante es abrir el diálogo interno, no cerrarlo con juicio.

2- ¿Qué puede pasar si lo hago?

Una herramienta poderosa que te puede ayudar a bajarle elvlumen a la vocecita interior que te sabotea es el hecho de hacerte esta pregunta. ¿Que puede pasar? Esto es como en nuestra adolescencia cuando empezamos a tomar nuestras propias decisiones diferentes a la de nuestra familia. Solo debes escribir en una hoja todas las posibles situaciones que pueden pasar si sigues tu intuición y dejas de escuchar al autosaboteador.

Cuando termines, lee todo en voz alta y verás como la vocecita se va desvaneciencdo porque prevalece el poder de tu intuición y la intención con la que quieres lograr tus objetivos.

3- 5 segundos son suficientes para lograrlo

Este ejercicio lo he aprendido de Tony Robbins. De hecho lo estoy aplicando para ir al gimnasio. Si! Asi como lo lees!. Estoy en la fase de implementación d eun nuveo hábito saludable en mi vida y es el deporte. La verdad no lo he practicado mucho. Pero de niña me encantaba asi que he vuelto a conectar con mi niña del pasado.

El ejercicio es muy sencillo. Solo tienes que contar en voz alta y antes de 5 segundos… Pum! levántate, sientate, trabaja, grábate o lánzate. Es decir, hazlo sin pensar… pero hazlo!.

Tony Robbins comparte este ejercicio cuando va a entrar al agua fría en las mañanas y lo repite con cada decisión que toma. De hecho él dice que «No negocia con su mente». Hace lo que tiene que hacer y punto. Jajajaja. Yo sé que tú también quieres hacer lo mismo. Pero recuerda que es un entrenamiento. Asi que no te castigues si no lo logras a la primera.

4- Activa tu cuerpo para soltar lo viejo

Tu subconsciente está profundamente conectado con el cuerpo. Por eso, solo “pensar positivo” no siempre funciona. Hay que involucrar al sistema nervioso.

Prueba opciones simples:

  • Respiración lenta: inhalas 4, exhalas 6 durante 2 minutos.
  • Movimiento: caminar 10 minutos antes de tomar una decisión importante.
  • Escritura con la mano no dominante: saca respuestas inesperadas y desbloquea emoción.
  • Colocar una mano en el pecho y otra en el abdomen: dile al cuerpo “estás a salvo”.

El cuerpo ayuda a soltar lo viejo porque el cuerpo es donde se guarda lo no dicho.

Si quieres tener un mantra que te va a ayudar a conectar con tu mentalidad abundante dale clic a la imagen y te lo paso por correo electrónico.

mockup mantra de abundancia

Te confieso algo muy personal…

Cuando vivía en Italia, con 200€ en la cuenta, le pedí dinero a un amigo para poder volver a casa. Esa noche, frente a una gasolinera, llorando con rabia y vergüenza, decidí que jamás volvería a vivir así.

Pero aunque empecé a avanzar, cada vez que algo iba bien… me saboteaba. Una parte de mí que creía que si tenía éxito, perdería amor, pertenencia, calma.

Yo también pensé que era “falta de disciplina”. Yo también me traté duro. Hasta que entendí algo: el autosabotaje no se sana con más presión. Se sana con aceptar que estás escuchando esa vocecita y actuas en coherencia de tus intenciones.

El cambio real comenzó cuando dejé de preguntarme “¿qué me pasa?” y empecé a preguntarme “¿qué parte de mí se siente insegura en este momento?”

Ese giro lo ha cambiado todo.

Deseo de todo corazón que esta confesión pueda ayudarte a cambiar tu dialogo interno y comprender que no puedes callar la vocecita que está en tu mente. Pero si puedes bajarle el volumen.

Un abrazo mágico desde la distancia y con el corazón

Linda Monroy 🙂

Comparte este post:

LOS ARTÍCULOS MÁS VISTOS